PERFIL
Maria Paula González Urbaneja
Carlos Caicedo, el hombre que reparó las ventanas rotas de Santa Marta
Por: Maria Paula González Urbaneja
Universidad Sergio Arboleda
Durante el 2013, Santa Marta se ubicaba como una de las 50 ciudades más peligrosas del mundo. Este fue el panorama que encontró Carlos Caicedo durante su llegada a la Alcaldía de la ciudad, la cual hasta ese momento contaba con una población no mayor a los 500 mil habitantes.
A solo seis días de recibir el cargo, el 6 de enero del 2012 un paro armado desestabilizó la ciudad. La temida Bacrim denominada como “Los Urabeños” tenía el comercio de Santa Marta cerrado como retaliación a la muerte de uno de sus integrantes. Un consejo de seguridad extraordinario junto al Presidente, Ministro de defensa, Capitán de la policía, Gobernador y Alcalde, dio como resultado la creación de la Policía Metropolitana, la cual solo llegó seis meses después. Esta propuesta haría que aumentara el pie de fuerza de la policía vs el número de habitantes.
Esta fue la primera de una serie de estrategias en pro de la seguridad implementadas por Caicedo, un hombre de ideas claras y contundentes que desde su trabajo en la rectoría de la Universidad del Magdalena, tuvo que enfrentarse a las amenazas y chantajes de grupos ilegales. Seguido a esto, el visto bueno para ejecutar la Operación Tayrona, fue otra estrategia eficaz en el tema de seguridad, en esta trabajaron en conjunto el Ejército Nacional, la Policía y la Sijin, dando como resultado importantes capturas y aceleración de la judicialización de los sindicados.
A pesar de los esfuerzos, la tasa de homicidios se mantenía alta. En el 2013 el asesinato de un hombre y de su hija de apenas siete años conmocionó a la ciudad, provocando que el propio Caicedo tomara quizás la decisión más impopular durante su mandato: la prohibición del parillero hombre en las motocicletas. Los motociclistas, que durante campaña fueron un pilón fundamental para el entonces candidato se volcaban ahora en su contra porque para muchos, el mototaxismo era la única fuente económica de sus hogares.
Reforzar la seguridad con la compra e instalación de cámaras en puntos estratégicos del Distrito; el aumento de unidades móviles y municiones para la fuerza pública y la creación del Observatorio de Seguridad y Convivencia, el cual tiene como objetivo sistematizar, analizar y comunicar información geolocalizada sobre el delito y la violencia en Santa Marta, fueron pieza fundamental del esquema liderado por Carlos Caicedo, los cuales en parte, nacieron luego de las visitas que realizó el entonces mandatario a las ciudades de Medellín y Quito, en Ecuador, donde se estudiaron las estrategias aplicadas en aquellas capitales y que pudieran ser replicadas en la ciudad.
Según Luis Guillermo Rubio, Secretario de Gobierno de la presente administración, actualmente estas estrategias han continuado dados sus resultados, permitiendo que aún se mantenga el bajo índice de homicidios en Santa Marta.
Para Carlos Caicedo, las acciones defensivas y las actividades policiacas no eran suficientes para rescatar a la ciudad del desangre que estaba sufriendo. Una teoría propuesta por James Q. Wilson y George Kelling, en la década de los 80s llamada “Las ventanas rotas” , que narra desde un punto de vista criminológico, que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores. Esta teoría hizo eco en el mandato de este hombre. El recuperar espacios públicos como parques, ríos, escuelas y calles que no estaban pavimentadas era primordial para que no resurgiera la violencia.
Según datos entregados por Medicina Legal, durante el primer año de mandato de Caicedo, fueron asesinadas 240 personas. Al finalizar el mismo, en el 2015, el total de homicidios fue de 84, bajando así considerablemente el índice de muertes violentas.